PROCEDENCIA DE LOS AZTECAS
Los aztecas fueron una tribu de nómadas que formaron uno de
los imperios más grandes e importantes de la América precolombina en solo 200
años. Tenían la mejor tecnología que se podía obtener dadas las condiciones en
que vivían como acueductos, palacios, pirámides y templos que se alzaron como
tributo a sus dioses y como testimonio de poder para la humanidad. Hacia el
siglo XIII los aztecas se asentaron en Chapultepec, desde donde fueron
expulsados por una coalición de enemigos. Luego de ser expulsados constituyeron
su asentamiento definitivo en Tenochtitlan hacia 1325. Tenochtitlan se
transformó en la principal ciudad de la zona, formando alianza con otras dos
ciudades de habla nahuatl: Texcoco (acolhuas) y Tlacopan (tepanecas). Esta
alianza, conocida como Triple Alianza (Ēxcān Tlahtōlōyān) logró desarrollar un
gran poderío militar. Con Moctezuma II (1502-1520), los aztecas se habían
transformado en uno de los principales imperios que dominaba un vasto
territorio y millones de súbditos.
La Triple Alianza (mexicas, acolhuas y tepanecas),
comúnmente llamada Imperio azteca, fue la formación política mexica derivada
del proceso de expansión territorial del dominio económico de la ciudad-estado
México-Tenochtitlan, que floreció en el siglo XIV en Mesoamérica. Fue
encabezado por los mexicas —también conocidos como aztecas—, un pueblo que, de
acuerdo con algunos documentos históricos como la Tira de la Peregrinación, era
originario de un sitio —tal vez mítico— conocido como Aztlán, al que se suele ubicar
fuera de los confines de Mesoamérica. Sin embargo, parece plausible que los
mexicas fueran un pueblo de tradición cultural netamente mesoamericana y no los
descendientes de grupos chichimecas dedicados a la cacería y la recolección.

